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miércoles, 26 de septiembre de 2018

Obispo Verdugo





La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo, de pie

Busto del Obispo Verdugo.
Tengo el gran honor de ser amigo de su nieta DÑA. CANDI VERDUGO, con ella y su esposo departimos muchas veces por nuestros queridos barrios de Triana y Vegueta

La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo, flor, planta y exterior

martes, 17 de julio de 2018

Las luces del fogueo no alumbran las troneras; desiertas las terrazas, en ruina el torreón






La canción de los castillos

Callados, abatidos, los férreos castillos
levántanse medrosos al lado de la mar...
Sin balas, ni cañones, ni guardas, ni caudillos,
cegados ya los fosos y rotos los rastrillos,

no entonan en la noche su indómito cantar.

Las luces del fogueo no alumbran las troneras;

desiertas las terrazas, en ruina el torreón,
no flotan ya en los aires purpúreas banderas,
ni cruzan por las aguas, erguidas y ligeras
las naves enemigas de osado pabellón.

Víctor Zurita Soler (1886-1939).





viernes, 13 de julio de 2018

Cuartel de TARFAYA





Foto que me envía mi primo Fran Martinez, del Cuartel de TARFAYA (AFRICA) donde posiblente estuvo mi padre como tirador de SIDI IFNI.

Él,mi padre me comento hace muchos años que era un lugar de preciosos colores ,ocres, azules, blancos, con lunas maravillosas.
De atardeceres de ensueño, de grandes fortificaciones dentro del mar, con un gran movimiento de personas por su cercanía a la frontera y a la ciudad de Nouadibou. 
Antaño me decía. ...Tarfaya fue centro del movimiento de Correos a la entrada de África.

sábado, 7 de julio de 2018

“La Inaccesible”, “La Non Trubada” o “La Encubierta”.

San Borondón: La misteriosa isla española que “aparece y desaparece”
Al lado de las islas Canarias, nace el mito asociado a un supuesto espacio que aparece de forma errante, la isla de San Borondón. Se le conoce como “la Inaccesible”, “la Non Trubada” o “la Encubierta”.

Sus orígenes en una leyenda desde la Grecia Clásica, sin embargo, existe documentación respecto de ella a partir del siglo XV. Juan de Abreu Galindo, la situó, cercana a El Hierro, a partir de 10º 10’ de longitud y a 29º 30’ de latitud.









LA MER VERTE







jueves, 5 de julio de 2018

Son los señores del desierto




Desde los territorios de la nada,
donde el silencio impone el vasallaje;
del reino del silencio y del salvaje

término de la sebja calcinada.
Vienen; tienen ardiente la mirada
y el corazón dispuesto para el viaje.
Son los señores del desierto;el traje
es azul como el cielo en la alborada.
Pasan como entre sueños, lentamente,
reyes de la soledad, alta la frente,
bienamados de muchas lejanías.
Y se sientan delante de su tienda
como el señor que cuida de su hacienda
viendo pasar los sueños y los días.

domingo, 1 de julio de 2018

LA DEFENSA DEL PUERTO DE ABALOS (LA GOMERA)



El 13 de julio de 1.599 arribó a la ba­hía capitalina el corsario holandés Pieter Van der Does que venia de atacar a Gran Canaria. La estrategia desarrollada para sorprender a los vecinos de la villa fue diferente a lo que realizaban habitualmente. Para ello, desembarcaron una par­te de los efectivos que traían en la playa de Abalo, a unos pocos kilómetros al nor­te de San Sebastián, con la finalidad de atacar por la espalda a las fuerzas de re­sistencia gomeras. Al mismo tiempo, ha­cían su entrada por la bahía, establecien­do así dos frentes de ataque. Los solda­dos isleños, en previsión del ataque frontal y con intención de engañar a los ho­landeses habían enterrado en la playa tres cañones de bronce y las campanas de la Iglesia. Mientras, los señores de la isla se retiraron a su hacienda de los Chejelipes, al fondo del barranco de San Sebastián. La defensa gomera fue muy valiente y arriesgada pero no pudieron vencer al grueso de la escuadra holan­desa que incendió el pueblo y rescató la artillería y las campanas. El 21 de julio, los holandeses abandonaron San Sebastián dejándolo materialmente arrasada.



1599  Los Gomeros defienden el puerto de Abalos.

La Gomera, se convierte en un objetivo codiciado para los piratas, de ahí que sean conocidas las numerosas invasio­nes que padece, especialmente en los siglos XVI y XVII. De todas ellas se po­drían destacar por sus repercusiones destructivas las de 1.571, 1.599 y 1.618 a cargo de franceses, holandeses y ar­gelinos.

2 DE JULIO ANECDOTAS Y DATOS QUE NOS DEJAN EN "ASCUAS"


2 DE JULIO 
DATOS Y ANECDOTAS A TENER EN CUENTA



1898 (18) Se rumorea una posible invasión del Archipiélago Canario por parte de Los Estados Unidos. En Lanzarote mujeres y niños abandonan Arrecife para refugiarse en el interior de la isla.

El intento frustrado de invasión se enmarca dentro de la guerra de la independencia de Cuba (1895-1898), una época de gran expansión norteamericana frente a una de profunda crisis interna de España la posición estratégica de las islas, que servirían como base de aprovisionamiento para una invasión posterior de la Península


La presión ejercida por parte de Gran Bretaña, la otra gran potencia hegemónica marítima, sobre los EEUU acabó con el intento de invasión.


El resultado final de la guerra contra los Estados Unidos fue la perdida de los últimos restos del antiguo imperio colonial español en América y Asia (Cuba, Puerto Rico y las islas Filipinas). Firmándose el Tratado de Paz de Paris en diciembre de 1898...


1797 (25) Milicias Canarias derrotan en la bahia de Santa Cruz de Tenerife a una escuadra inglesa comandada por el Almirante Horacio Nelson.

1666 (2) En Garachico - Tenerife, El monopolio impuesto por los ingleses con el vino canario, impulsa una revuelta de los viticultores isleños conocida como "el derrame de los vinos".

1599 (13) Los Gomeros defienden el puerto de Abalos.

2002 (30) En la ciudad de Guatemala, el Papa Juan Pablo II canoniza al tinerfeño Pedro de Bethencourt (Hermano Pedro) quien se convierte en el primer santo canario.


jueves, 7 de junio de 2018

CASTILLO, TORRE O CUBELO DE SANTA ANA EN EL CHARCO DE LOS ABADES





El desaparecido Castillo de Santa Ana o Torre de Santa Ana, situado en la cercanía de la Ermita de San Telmo y el Charco de los Abades, junto al viejoMuelle de Las Palmas; continuaba hasta una puerta que por corresponder al barrio de Triana tomó este nombre, y luego se unía con la Casamata o Castillo de Mata para ascender después por el escarpe del risco hasta el Castillo de San Francisco o Castillo del Rey.
    
Para su confección se emplearon piedra y argamasa, de pared lisa sin contrafuertes, ensanchándose suavemente hasta formar un plano inclinado con la base. En la cara interna y en su parte alta se extendía, a lo largo de toda ella, un amplio corredor o banqueta desde donde la tropa podría defenderla y atacar a su vez.

El "cubelo" o Torre de Santa Ana, fue construido en 1554 por necesidades militares en lo que se conocía entonces como el Charco de Los Abades. Debido a los ataques se reconstruyó dos veces en las dos décadas siguientes. Se concibió como el remate de la Muralla de Las Palmas por el norte de la ciudad. 

En el año 1656 el maestro albañil Juan González se obliga a trabajar en la fortificación que se hace en la muralla de la portada, abriendo los cimientos y haciendo la pared de cuatro palmos y medio de ancho, a satisfacción del ingeniero militar Lopez de Mendoza. Por cada tapia se le pagarían 294 maravedís.

MARAVEDIS

EL CHARCO DE LOS ABADES ( SAN TELMO Y SAN SEBASTIAN )


EL CHARCO DE LOS ABADES
 ( SAN TELMO  Y SAN SEBASTIAN )



Las Palmas de Gran Canaria fue durante siglos uno de los puntos estratégicos de la Corona Española en la ruta de las Indias, al mismo tiempo que era centro vital de la isla de Gran Canaria y del Archipiélago. Por eso no es de extrañar que el aspecto defensivo fuera una de las manifestaciones más importantes de su arquitectura desde la fundación.

 La construcción de sistemas defensivos fue preocupación constante del gobierno local y del reino. A lo largo de los siglos la ciudad -sobre todo después de la conocida invasión de los holandeses, a finales del siglo XVI- se fue dotando de medios defensivos que la protegiesen tanto por mar como por tierra. Ya antes de 1578 el Gobernador D. Diego de Melgarejo edificó la primitiva muralla norte.

 Las Palmas de Gran Canaria se convirtió no sólo en una ciudad fortificada, sino también amurallada, rasgo poco habitual en las ciudades canarias y que compartió con muy pocas localidades (Santa Cruz de Tenerife y Santa Cruz de La Palma).




La Muralla constituyó durante siglos, aparte de su función militar, el límite entre la zona urbana y la rural de la ciudad, delimitando el perímetro interior, que prácticamente quedó inalterado desde el siglo XVI hasta el siglo XIX englobando lo que eran los dos barrios centrales de la ciudad Vegueta y Triana y algunos de los arrabales que ascendían por las lomas de las montañas cercanas y que se conocen con el nombre  de Riscos, La pérdida de valor del sistema defensivo antiguo y el empuje que suponía el primer ensanche moderno de Las Palmas motivaron la desaparición casi total de la Muralla.

Lo que hoy en día conocemos como Muralla de Las Palmas se trata de los restos de la Antigua Muralla Norte de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, cuya finalidad principal era la defensiva. La muralla primitiva partía desde el desaparecido Castillo de Santa Ana (Torre de Santa Ana), situado en la cercanía de la Ermita de San Pedro González Telmo y Charco de los Abades, continuaba hasta una puerta que por corresponder al barrio de Triana, tomó este nombre y luego se unía con la Casamata(Castillo de Mata) para ascender después por el escarpe del risco hasta el Castillo de San Francisco o del Rey. Para su confección se emplearon piedra y argamasa, de pared lisa sin contrafuertes, ensanchándose suavemente hasta formar un plano inclinado con la base. En la cara interna y en su parte alta se extendía, a lo largo de toda ella, un amplio corredor o banqueta desde donde la tropa podría defenderla y atacar a su vez.

ASTILLEROS EN SAN TELMO (primer proyecto para el Muelle de Las Palmas, junto al desaparecido «Castillo de Santa Ana», en la caleta de San Telmo)


«La ciudad no contaba, casi a finales del siglo XVIII, con una instalación porturaria mínima»


Las Palmas de Gran Canaria, la vieja ciudad que entonces tenía aún sus límites entre las murallas norte y sur, vivió el 30 de mayo de 1811 una jornada solemne y vibrante con la colocación de la primera piedra del que sería conocido como «Muelle de Las Palmas», tal como lo recuerda en la actualidad una pequeña calle junto al Parque de San Telmo y el monumento inaugurado el pasado 31 de mayo de 2011 por la Autoridad Portuaria, el Alcalde, la Armada Española y la Real Sociedad Económica de Amigos del País, justo donde arrancaba aquel primer muelle grancanario, pionero del gran Puerto de La Luz que tanto progreso ha traído a la isla.
Sin embargo, varios siglos habían transcurrido desde su fundación y muchas habían sido las ocasiones y circunstancias en las que se reafirmaba su carácter de puente ineludible y más que idóneo en las rutas atlánticas, y aún Las Palmas de Gran Canaria no contaba, casi a finales del siglo XVIII, con una instalación portuaria mínima que favoreciera el tránsito de buques y facilitara las operaciones de carga y descarga de mercancías y tránsito de pasajeros. Algo que entonces preocupaba mucho en esta capital, tal como lo recogió el Síndico Personero, Pedro Rusell, que en agosto de 1785 lo reivindica ante el Cabildo que presidía el corregidor Eguiluz, y a organizaciones como la Real Sociedad Económica de Amigos del País, que pusieron todo su empeño en reclamar ante la Corona la construcción de una instalación portuaria acorde al carácter naval y transoceánico que ya señalaba a Gran Canaria.
Por encargo de la Corona, en 1785 el Capitán de la Real Armada Domingo de Nava Grimón y Porlier, hermano del lagunero Marqués de Villanueva del Prado, redactó un proyecto para la construcción de un puerto en la bahía de Las Isletas, pero fue rechazado por no darse aún las circunstancias propicias para la que sería un siglo más tarde la gran solución portuaria de esta isla. Poco después, en 1789, el ingeniero naval y entonces capitán de fragata de la Armada, socio de la Real Sociedad Económica, Rafael Clavijo y Socas, trazó el primer proyecto para el Muelle de Las Palmas, junto al desaparecido «Castillo de Santa Ana», en la caleta de San Telmo. Diversos avatares no permitieron que este proyecto se ejecutara hasta 1811, cuando el 30 de mayo, festividad de San Fernando, en recuerdo del Rey Fernando VII, que simbolizaba las aspiraciones de derrota del invasor francés y la recuperación de la independencia de España en aquellos días, se colocó su primera piedra en acto presidido en San Telmo por el Obispo Verdugó y Albiturría, que aportó junto con el Cabildo Catedral unas cantidades muy significativas, el Comandante General de Canarias, Duque del Parque, y el propio Clavijo y Socas, que ya era Jefe de Escuadra de la Armada.
ABC se ocupó entre 1900 y 1969, en muy diversas ocasiones de este viejo muelle, ya de muy escasa actividad en el siglo XX, que desapareció definitivamente en la década de los años sesenta de la pasada centuria, cuando la ciudad, a la que este malecón confirió una imagen urbana muy característica a lo largo de los siglos XIX y XX, ya buscaba nuevos trazados y ampliaciones que cambiarían por completo su configuración y la llevaría a ser la gran ciudad cosmopolita que es hoy. Es el caso, que recoge ABC en su edición del 23 de junio de 1961, de la construcción de «nuevas viviendas», «…dos nuevos polígonos , que cambiarán la fisonomía de la ciudad…», según un proyecto del Gobernador Civil de entonces «…uno de ellos se realizará en la barriada de San Cristóbal, con capacidad para unas seis mil viviendas de tipo residencial, sobre un solar de sesenta hectáreas…», «…el otro polígono, que llevará el nombre de Cruz de Piedra, permitirá la construcción de cinco mil viviendas de tipo social, en un solar de treinta hectáreas…», y concluía entonces la información, cuando la ciudad también cifraba ya sus esperanzas de progreso en el sector turístico, que «…el polígono de San Cristóbal ofrece ilimitadas perspectivas turísticas porque se sitúa junto a la playa allí existente, y se prevé, además, la construcción de piscinas y centros deportivos y sociales propios del turismo internacional…»; no llegó nunca a ser el barrio de San Cristóbal, al igual que la colindante Vega de San José, centro turístico, pero si que se vio abocado a partir de aquellos años a un enorme desarrollo urbano que lo trasformaría total y radicalmente.
También fue protagonista este viejo muelle en la información gráfica que, a toda plana, ofreció ABC el 4 de octubre de 1930, a propósito del monumento a Peréz Galdós, obra del escultor Victorio Macho, que se instaló en el mismo, con imágenes del público que lo abarrotaba en la ceremonia inaugural, así como de los sobrinos del escritor que asistieron a este acto. Galdós, un muelle y la mar como camino de universalidad, culminaron la presencia y la existencia del Muelle de Las Palmas en la memoria insular.

EL MUELLE